Productos turísticos de éxito. ¿Los copiamos?

IMG_2504La semana pasada estuve en Nederland (siempre lo llamé Holanda pero uno de los guías me ha corregido😉 ) y la visita ha sido de lo más interesante y productiva. Como vacaciones han sido geniales por supuesto, y como profesional del turismo ha sido un gran aprendizaje. Su capital, Amsterdam es un ciudad de las que yo considero imprescindibles. Por su gran atractivo basado en los canales, su arquitectura, por su filosofía abierta y acogedora (quizás actualmente un poco menos) y por sus museos. Al margen dejo el decadente barrio rojo y los coffee shops por depender más de los gustos personales. La historia del país es muy atractiva, y su “comercialización” como producto turístico muy curiosa también. Pero no me voy a extender en este tema, porque hay ya muchas guías de viajes y bloggers expertos que hacen descripciones excepcionales sobre destinos, un ejemplo son Deambulandoconartabria o SomosviajerosQuiero centrarme en mi visita a Marken, como producto, y su comercialización.

Según nos cuenta la web de Turismo de Holanda, el pueblo de Marken quedó separado del continente tras una oleada de tormentas que se produjo en el siglo XIII. Después de eso, la comunidad vivió un periodo de aislamiento que duró siglos y se dedicó a la pesca para ganarse la vida. En 1957 se construyó un dique que acabó con su aislamiento.  En la actualidad, su principal fuente de ingresos es el turismo. Es un pueblo de cuento, con casas típicas de pescadores, construidas inicialmente sobre pivotes y con un entorno muy cuidado. El objetivo central de la visita era llevarnos a una tienda de zuecos, con una pequeña “fábrica”, y un guía explicándonos de forma muy amena y sencilla la forma de hacer los zuecos, aunque en realidad, la fábrica, está más alejada del pueblo y su mayor productividad se desarrolla en invierno, cuando el flujo de turistas desciende.

Fábrica de zuecos en Marken

Fábrica de zuecos en Marken

Esta visita me fascinó. En menos de 20 minutos, Bart, un hombre simpático, con gran habilidad para empatizar con los turistas, nos explicó en dos idiomas, español e inglés, como se fabricaban los zuecos, puso en funcionamiento las máquinas para mostrarnos como se hacían, nos facilitó datos sobre los usuarios de los zuecos, sobre la vida útil de los mismos y nos invitó a probarlos y si nos gustaban, a comprarlos por supuesto. Después de esta visita, me acordé de Jorge Morales, al que escuché en el Curso de Verano de la Universidad de A Coruña, el mes de julio pasado, y su frase “un buen guía debe provocar el pensamiento”. Y también me vinieron a la memoria zonas deprimidas en nuestro país, con fábricas sin producción, abandonadas, o de pueblos con fábricas en funcionamiento pero con gran interés en promocionarlas, que están intentando encajar en el incipiente Turismo industrial (En España, me refiero) con menos éxito del esperado. Marken solo tiene un hotel, y aún así por su cercanía a Amsterdam y su aspecto tan pintoresco, se ve inundada por visitantes que van y vienen, del parking, al puerto y viceversa. Mi pregunta es muy sencilla: ¿Cómo podemos importar este modelo? ¿Cuántos pueblos típicos hay en Galicia por ejemplo, con alguna fábrica pequeña o con alguna peculiaridad para compartir con los demás, ¿Cuantos se dedican a esto? Estas reflexiones se las trasladé a un comerciante de la zona, al guía que nos acompañó y a varios turistas americanos que venían con nosotros. Las respuestas fueron variadas pero había una que era común en todos: Educación y orientación de la población a sentirse orgulloso de lo propio, y a mostrarlo al mundo. Lo comentaba en mi post anterior sin saber que me iba a encontrar esto en mis vacaciones. Una idea que a priori, es sencilla, y que resulta muy laboriosa al aplicarla. El guía me comentaba que habían tenido problemas con algunos habitantes porque los grupos de turistas les molestan. Al fin y al cabo, ellos no reciben un beneficio económico directo de ellos. También es cierto, que a partir de Noviembre, las visitas cesan hasta la próxima primavera y tienen unos meses de descanso y tranquilidad. La estacionalidad y el clima no son inconvenientes a la hora de sacar rentabilidad y vender un producto turístico, basado en una fábrica/tienda de zuecos, y en una arquitectura singular y pintoresca (inevitablemente, pienso en Combarro, pueblo gallego con preciosos hórreos al borde del mar).

Es cierto que es un reflexión superficial, sin números ni datos estadísticos sobre la mesa. Esta es una reflexión sobre las experiencias en Turismo, sobre cómo una visita de dos horas puede ser todo un éxito y puede ser una fuente de ingresos adicional para Marken. Algunos dirán que hay un gran soporte detrás, de muchos años, vendiendo un país con sus tópicos (zuecos, canales y tulipanes…) y sus tradiciones. También es cierto. El paso de recurso a producto no suele ocurrir de un día para otro.¿ O si?

¡Espero vuestros comentarios!

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