El profesional del Turismo: En continuo aprendizaje.

La lectura del dossier de formación en el sector turístico que se ha publicado en la revista Hosteltur, me ha hecho reflexionar sobre nuestra profesión. Además de querer compartir algunos datos con vosotros, quiero también poner en valor el gran cambio que ha sufrido el sector, y la capacidad de adaptación de muchos profesionales que han evolucionado (o lo han intentado,al menos) de la mano de esta transformación que comienza con la aparición de internet.

El artículo comienza así: “El sector turístico requiere personal polivalente, muy cualificado, políglota, con disponibilidad geográfica ilimitada y versado en TIC. La formación continua durante la vida profesional es esencial en un ámbito de la economía que vive en constante desarrollo.”

Cuatro líneas que definen perfectamente al profesional ideal en una empresa ideal. Son requisitos lógicos y muy ligados normalmente al perfil del estudiante que decide dirigir su futuro hacia la industria turística ( idiomas, movilidad y curiosidad). Un perfil muy deseado para puestos directivos o de responsabilidad y para empresas internacionales (cadenas hoteleras o grandes grupos de viajes). ¿Y que ocurre con los trabajadores de base?¿Y  con los perfiles intermedios?  Sí es cierto que en el artículo se habla de las posibilidades que te dan las Universidades en elegir, dentro de los estudios vinculados al Turismo, grados o titulaciones de distinta temática y sectores, pero echo de menos conocer cual es el perfil deseado de un trabajador de base, o de mando intermedio en una pyme. El hecho de estar en un sector tan dinámico y con tanta evolución hace que esto dependa mucho de la empresa y del puesto ofertado.

Con respecto a la formación continua, no puedo estar más de acuerdo. Ya desde la carrera, es muy necesario estar al día de las nuevas tendencias y de cursos de formación diferentes que aporten nuevos conocimientos. Es cierto que la formación universitaria ha mejorado mucho, especialmente la relacionada con la hotelería, pero algunos programas se quedan atrás por la rapidez con la que se mueve el sector. La asistencia a charlas de profesionales, a seminarios, viajar etc hace también que te haga decidirte hacia una u otra rama profesional. La formación continua en la empresa, en mi opinión, es más importante todavía. La rutina en un puesto de trabajo es un gran enemigo para la innovación y para el desarrollo profesional del empleado y la empresa debe apostar, como dice Carlos Díez de la Lastra en el reportaje, “por formar y por invertir en mejorar las capacidades de la plantilla, ya que genera inmediatamente excelentes resultados”. Además de conseguir la tan ansiada motivación en tus empleados.
Si algún empresario o director de hotel me está leyendo, es probable que esté pensando: “No todos mis empleados están dispuestos a formarse”. Es cierto,  no podemos poner toda la responsabilidad en la empresa. Se necesita también un interés y una actitud proactiva por parte del trabajador. Pero, desde mi punto de vista, estas situaciones se irán dando menos. La flexibilidad y movilidad de nuestro mercado laboral hará que trabajemos más por proyectos, y aunque estemos en la misma empresa, se valorará nuestra capacidad de adaptación y lo polivalentes que seamos, tal y como decía el enunciado del artículo.

El profesional del turismo-2

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